LA EXCUSA
El billar es la excusa escogida por Walter Tevis para desarrollar El buscavidas (Impedimenta, 2025), una novela intensa y diferente. La descripción de los lugares en los que se desenvuelven los acontecimientos es fundamental para generar la tensión narrativa en esta obra, un buen ejemplo es el bar Bennington, incluso las mesas y los palos de billar. Las características físicas de los personajes pasan a tener importancia para imaginarlos y acompañarlos en cada una de las escenas, tal y como sucede con el protagonista Eddie Felson, también conocido como El Rápido; con el Gordo de Minnesota, con Bert y con Sarah.
«…Eddie creía que la necesidad de ganar estaba presente en todos lo ámbitos de la vida, en todo acto, en toda conversación, en todo encuentro entre personas. Esa idea se estaba convirtiendo en una suerte de piedra de toque, en una clave del significado de la experiencia humana en el mundo.»
Para Eddie Felson, la vida, igual que el billar, es un juego donde siempre hay que ganar y las personas se dividen en ganadores y perdedores. En cada una de las partidas afloran los sentimientos que dominan a los seres humanos y el lector, como si estuviera en primera fila frente a las mesas de billar, verá a los personajes perder al dejarse arrastrar por la vanidad y el orgullo. Para ser un triunfador, Eddie Felson necesitará algo más que sus habilidades como jugador: necesitará dominar su egocentrismo y su avaricia. El protagonista sufrirá una transformación psicológica con cada partida, dejará de ser un engreído que actúa con estupidez y arrogancia, para convertirse en un hombre frío que calculará las consecuencias de sus jugadas y aprenderá a calibrar a sus oponentes, sobre todo, sabrá cuando parar para no perderlo todo.
Sarah, una mujer con secuelas de polio, es considerada débil y perdedora desde la perspectiva de Eddie Felson. Pero realmente no lo es. Sencillamente no participa del juego de los triunfadores, tal vez porque no entiende o no le intersan sus reglas.
El buscavidas tiene un análisis profundo sobre la naturaleza humana y de la necesidad de ser siempre un ganador a los ojos de la sociedad. Es curioso que un juego, en este caso el billar, sea la excusa para mostrarnos aspectos psicológicos de las personas, de sus sentimientos y de sus emociones. La novela atrapará desde el momento en que se golpee la primera bola.
El juego de la vida hay que saber jugarlo.

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