La literatura es un medio excepcional para saber de culturas distintas a las nuestras, por eso cuando tuve entre mis manos la novela Kim Ji-young, nacida en 1982 (Alfaguara, 2019), de la escritora coreana Cho Nam-joo, no dudé en leerla. La obra está dividida en varias partes y cada una de ellas abarca un período de tiempo que comienza desde 1982 hasta el 2016. Las fechas en esta novela son importantes, porque el lector no dejará de asombrarse que en años relativamente recientes pudieran existir posturas como las que expone Cho Nam-joo.

En esta novela que se desarrolla en Corea del Sur, la segregación de la mujer es el tema central. El considerar inferiores a las personas del sexo femenino es parte de la idiosincrasia de la sociedad. La estructura familiar queda condicionada por el sexo de los hijos. Los varones tienen privilegios que le son negados a las mujeres, quienes viven en franca desventaja en todos los ámbitos donde se desenvuelven. La situación es tal, que las mujeres deben sentirse culpables del acoso sexual que puedan sufrir; sin embargo, Cho Nam-joo, no desperdicia la ocasión para reivindicar el rol de la mujer en la sociedad.

A lo largo de la narración se muestra la lucha de las mujeres por sus derechos, por tener igualdad de oportunidades, y eso queda reflejado hasta en pequeñas acciones de la vida diaria. El rol de madre es una de las herramientas de las que se vale la autora para exponer la voluntad inquebrantable de las mujeres; paradójicamente, la maternidad es considerada un motivo de rechazo laboral, es un papel minimizado por los hombres, llegando incluso al menosprecio de las mujeres por ello.  El embarazo y posterior parto terminarán por agravar la devastadora situación de Kim Ji-young, hasta tal punto, que será necesario tratarla psiquiátricamente.

Kim Ji-young, en un esfuerzo por intentar subsistir, pretenderá racionalizar situaciones que le son adversas, pero las injusticias no pueden racionalizarse. En una lucha de ferocidad silente, este personaje, tratará de imponerse como ser humano, como un profesional capaz, como alguien que merece ser reconocido por su valía; de ese combate saldrá con heridas profundas que marcarán su vida.

Kim Ji-young, nacida en 1982 nos muestra la cotidianidad que se vive en cualquier parte del mundo; es una alabanza a la fortaleza de las mujeres y de su lucha por la igualdad, es un canto a la entrega absoluta de las madres por sus hijos, es un tributo al hecho de ser mujer.


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