En 2015, durante un semestre, Mario Vargas Llosa junto a Rubén Gallo dictó un curso sobre literatura y política en la Universidad de Princeton, Nueva Jersey. Producto de esa labor surge Conversación en Princeton, un texto entregado al lector entre preguntas y respuestas a través de las cuales el Premio Nóbel de Literatura 2010, expresa su opinión sobre diversos tópicos que abarcan la escritura, la política, el periodismo, así como anécdotas sobre algunas de sus obras. Las explicaciones didácticas permiten entender los aspectos que aborda de forma clara y sin crear confusiones innecesarias.

Vargas Llosa hace una serie de consideraciones acerca de las novelas, de su evolución, de su universalidad, del placer que significa introducirse en el mundo literario y poder apreciar la belleza a través de la palabra escrita. Afirma que el mundo real resulta imperfecto en relación a la literatura.

Al adentrarse en lo que significó el boom de la Revolución cubana, el Premio Nobel se explaya a lo largo del texto. Al principio muchos intelectuales se dejaron seducir por el Movimiento 26 de Julio, pero pronto empezaron a darse cuenta del verdadero talante que iba tomando el régimen castrista. Vargas Llosa menciona la creación de las Unidades Militares de Ayuda a la Producción, a los que define como campos de concentración para homosexuales, delincuentes comunes y contrarrevolucionarios, el cierre del suplemento cultural Lunes de Revolución, y el caso de Heberto Padilla, como algunos de los hechos importantes que contribuyeron al desencanto con el proceso político que llevaba adelante Fidel Castro.  Señala que sus libros fueron prohibidos en Cuba después que empezó a criticar al gobierno cubano y aclara que la literatura es peligrosa para las dictaduras, porque enseña a mirar al mundo de una forma crítica.

Con relación al periodismo, el Premio Nóbel destaca la importancia que tuvo para él este oficio ya que le permitió descubrir la realidad de su país; al respecto, expresa: “En el Perú, como en muchos otros países del tercer mundo, la estructura de la sociedad es tal que los miembros de una clase social saben muy poco sobre lo que ocurre en otros sectores de la población”.

Lo que relata sobre algunas de sus novelas es realmente fascinante. Deconstruye cada uno de los personajes de sus obras y lo que ellos representan.  Admite que de las novelas que ha escrito, probablemente la que más trabajo le costó fue Conversaciones en La Catedral. En ella, Vargas Llosa nos muestra como las dictaduras son capaces de introducirse en lo más íntimo de cada persona, de carcomer a toda una sociedad.

Entre las obras que analiza están: Historia de Mayta, ¿Quién mató a Palomino Molero?, El pez en el agua, y por supuesto no podía faltar La Fiesta del Chivo; sobre esta novela cuenta de manera detallada toda la investigación que llevo a cabo en República Dominicana para poder escribirla. Las anécdotas que rodean La Fiesta del Chivo son muchas, y al conocerlas, la hacen mucho más interesante. Vargas Llosa confiesa que hubo escenas que, aun siendo reales, debió suprimirlas para darle verosimilitud a la novela.

Conversaciones en Princeton es un texto extraordinario, no solo para quienes nos gusta escribir, sino para cualquier lector. Su contenido enriquece desde el punto de vista literario y personal.


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