El protagonista de A lo lejos (Impedimenta, 2020) del escritor Hernán Díaz, es Håkan, un personaje que se torna entrañable a medida que se avanza en la lectura. Su padre decide enviarlo desde su natal Suecia a América junto a su hermano mayor Linus, siendo ambos apenas unos niños. Abandonan el hogar paterno rodeado de naturaleza para intentar llegar a la ciudad de Nueva York, pero en ese intento Håkan pierde de vista a Linus, se equivoca de barco y se sube en un buque que lo lleva a San Francisco. De aquí en adelante el autor nos cuenta las peripecias de este personaje que no sabrá leer ni escribir, que apenas hablará, pero que, sin embargo, eso no será impedimento para que su inteligencia quede de manifiesto.

Håkan representa la belleza desde un punto de vista filosófico. Es un personaje muy trabajado, y a través de sus acciones, Hernán Díaz nos entrega ese almíbar que edulcora el alma. La descripción de Håkan es la de un hombre fuerte, alto, lo que hace que por su anatomía no pase desapercibido; por momentos, el autor nos hace pensar en una persona con gigantismo. Esa superioridad física queda supeditada a una nobleza extraordinaria. Håkan es inocencia, pureza, ingenuidad. Es amor, es afecto. Esas características lo animan, en plena Fiebre del Oro, a intentar desplazarse desde California a Nueva York para encontrarse con su hermano Linus, y en el empeño candoroso alcanzará la vejez.

Sin proponérselo, Håkan se convierte en una leyenda, La leyenda del halcón; alrededor de él surgen historias alejadas de la realidad, distorsionadas a conveniencia. La crueldad se ensaña contra el más débil, contra el más noble, contra la persona incapaz de defenderse. En el periplo que realiza el protagonista en la novela, los hechos que le toca vivir son deformados malévolamente, por lo que la verdad quedará siempre oculta.

En A lo lejos hay una contraposición de las perspectivas científicas y religiosas sobre el origen de la vida, sobre el funcionamiento del cuerpo humano. Algunas escenas pueden considerarse analogías de pasajes bíblicos, incluso, algunas de ellas escritas con ironía. El lector puede llegar a plantearse cuántas veces ha estado en las circunstancias de algunos de esos personajes.

La soledad es abordada de manera inteligente y, en ese contexto, el paisaje cobra importancia en función del personaje principal. El amor y su recuerdo, que brota de lo más íntimo, se nos presenta como una forma de hacerla menos áspera. El tiempo pasa a ser algo meramente circunstancial.

El ambiente en el que está recreada la novela nos hará imaginar que estamos en el lejano oeste, en otras páginas que estamos leyendo un libro de aventuras. Esta obra está cargada de moralejas, de anécdotas que llevan implícito una reflexión, un aprendizaje.

A lo lejos es una novela cruda, dura, hermosa e íntimamente bella.


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